Tutela favorece a menor que jugó a la Ballena Azul

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Por: ElTiempo.com

La Corte Constitucional aseguró que las instituciones educativas no … Aunque la Secretaría de Salud leordenó al colegio reincorporar al menor a …


La Corte Constitucional dijo que no se le puede exigir examen médico para reintegrarlo al colegio.

La Corte Constitucional aseguró que las instituciones educativas no pueden discriminar a los jóvenes que han tenido episodios de trastornos psicológicos o han participado en juegos como el de la ‘ballena azul’, ni limitar ni impedir su acceso a clases, pues “toda limitación del derecho a la educación debe estar fundada en una justificación acorde con la Constitución”.

El alto tribunal también manifestó que las instituciones y los padres de familia tienen la obligación de proveer herramientas para que los jóvenes hagan un uso responsable de internet, de forma que “comprendan con claridad los peligros de realizar ciertas actividades como participar en el juego en línea de la Ballena Azul”.

La Corte hizo este pronunciamiento al revisar una tutela de la madre de un menor, interpuesta el 24 de mayo del año pasado. Ese día, tras permanecer 15 días internado en una clínica por participar en el juego, las autoridades de su colegio le exigieron al niño un concepto médico para que pudiera reintegrarse a clases, así como la autorización del comité escolar.

El joven de 14 años había sido llevado a la clínica por tener muestras de autolaceración y presentar una marca física en el brazo izquierdo, daño que se hizo como parte de los retos que le ponía el juego de la Ballena Azul, que se hizo viral el año pasado e incitaba a los menores a lesionarse y suicidarse.

Al ser dado de alta, al menor le diagnosticaron trastorno opositor desafiante, episodio depresivo leve-moderado y trastorno de personalidad no especificado, y trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Pero el centro médico también diagnosticó que pese a participar en el juego, el joven no representaba un riesgo para sí mismo ni para los demás.

No obstante ese concepto, el colegio le exigió un nuevo examen médico al considerar que esa era una decisión que debía tomar el comité escolar luego de evaluar sus condiciones de salud emocional, pues, a su juicio, debía quedar claro que “el niño o sus compañeros no corrían ningún riesgo al ingresar al aula de clases”.

Aunque el menor regresó, no tenía una autorización formal para vincularse a las clases, y, según la madre del niño, el colegio comenzó a “acosarlo con anotaciones” sobre su comportamiento.

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